La desescalada de los besos y abrazos

Después de meses de encierro en nuestros hogares echando de menos a familiares, pareja y amigos/as, lo que más estamos deseando es volver a reencontrarnos con esas personas, disfrutar del tiempo en su compañía y como no, abrazarnos. Y es que los españoles y las españolas somos mucho de abrazos y besos, ¿verdad?

¡Ojo con esto! Es cierto que la situación actual ha mejorado mucho y por eso hemos podido pasar a la fase de desescalada tan ansiada, pero sabemos que si no somos responsables y consecuentes perderemos todo lo que hemos conseguido.

Por eso, los besos y los abrazos siguen estando “prohibidos” en las reuniones con nuestros seres queridos y aunque creíamos que con vernos nos bastaba, cuando llega el momento parece que falta algo, ¿verdad? Sin esas muestras de cariño, no sentimos que la quedada haya estado completa y puede crear sensación de malestar y por qué no decirlo, morriña.

La nueva normalidad está cambiando la manera en la que vemos el mundo y puede que, en la población de todos los países, incluyendo la española, veamos cambios que se queden asentados en el tiempo como puede ser lavarse las manos con mayor frecuencia, mantener una distancia social mayor, usar mascarilla cuando estamos enfermos/as para no contagiar a otras personas… Y por supuesto, la manera de relacionarnos.

El otro día, me encontré a mí misma viendo un reportaje antiguo en el cual la entrevistadora y el entrevistado estaban hablando muy cerca y no pude evitar ponerme nerviosa y pensar “Ay madre mía, por favor, ¡separaos insensatos!”. Tristemente, por tanto, también puede que cambien muchos hábitos de interacción social, la manera en la que nos relacionamos.

Pues bien, aunque insistimos en la importancia de esperar las suficientes fases de desescalada para esos ansiados besos y abrazos, venimos a recordaros por qué son tan importantes y los beneficios psicológicos que nos aportan tanto a peques como a mayores para que no dejemos de darlos en la nueva normalidad ya que es una costumbre muy rica de nuestra cultura.

¿Por qué echamos tanto de menos el cariño de los/as otros/as?

Esto se debe a la teoría del apego, explicada principalmente por Bowlby, que describe el apego como los vínculos afectivos que creamos con otras personas.  A continuación, os ponemos un vídeo del experimento de Harlow que explica muy bien esta teoría.

El experimento cuenta cómo a un monito se le priva del contacto con su madre y se sustituye por dos muñecos, uno de trapo, que simula la madre real y otro con un biberón que aporta alimento. Se pretendía descartar que los vínculos de afecto que madre e hijo/a crean sea por la alimentación y efectivamente el monito solo acudía a la madre “lactante” cuando necesitaba comer, pero el resto del tiempo o incluso cuando le asustaban, buscaba a la madre de trapo, en busca de afecto. Por tanto, vemos la importancia que tiene el afecto y el contacto en el desarrollo, tanto como una necesidad básica como la alimentación.

Abrazos, besos y sus beneficios para la salud mental

Y entonces, ¿cuáles son los beneficios de los abrazos en nuestras vidas? Pues existen tanto beneficios psicológicos como físicos:

  • Reducen la presión arterial gracias a la liberación de oxitocina.
  • Reducen los niveles de estrés y las emociones negativas al bajar los niveles de cortisol y aumentar otros neurotransmisores y hormonas.
  • Liberan la tensión corporal y relajan los músculos, gracias a las hormonas liberadas, especialmente la oxitocina.
  • Rejuvenecen el cuerpo ya que estimulan el proceso de oxigenación del mismo.
  • Fortalecen el sistema inmunitario.
  • Reducen el riesgo de padecer demencia.
  • Aumentan nuestra seguridad y confianza, mejoran la autoestima y el estado de ánimo: Durante un abrazo se genera dopamina y serotonina que son neurotransmisores que aumentan el bienestar, la tranquilidad y la felicidad.
  • Son necesarios para consolarnos ante situaciones de tristeza, estrés, angustia… Por tanto, sirven para la regulación emocional.
  • Ayudan a crear vínculos con otras personas, mejorar los lazos afectivos, generar empatía…
  • Alivian el sentimiento de soledad.
  • Son parte de la comunicación afectiva, pudiendo expresar con un abrazo lo que no sabemos expresar con palabras como amor, agradecimiento, “te he echado de menos”…

Una buena recomendación para subsanar las muestras de cariño hasta que termine la desescalada, es poder decirle a la otra persona las ganas que tienes de hacerlo “Tengo muchas ganas de abrazarte cuando todo acabe” y en cierto sentido, le llegará nuestro calor emocional. Además, podemos aprovechar la oportunidad para practicar el afecto a través del lenguaje. Aunque no podamos dar abrazos y besos, siempre podremos encontrar una manera de expresar lo que sentimos.

Según el libro “Una mochila para el universo” escrito por Elsa Punset, un abrazo de 6 segundos, un abrazo sentido de verdad, sería el mínimo de tiempo necesario para obtener todos estos beneficios. Otros autores, estipulan este tiempo en 20 segundos. Como recomendación, envolveos en ese abrazo, disfrutad de él sin prisa, pero sobre todo que sea sincero por ambas partes.

En definitiva, si algo nos ha enseñado el Coronavirus es apreciar los pequeños detalles de nuestra vida y que, en la nueva normalidad, abrazar, seguirá siendo nuestra mejor medicina.

Tan sólo nos queda deciros: ¡Ánimo! La desescalada terminará y podremos volver a besarnos y abrazarnos sin temor.Los 

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